Es difícil rastrear los orígenes de los artes marciales más antiguos porque generalmente son previos al desarrollo de la escritura y representan un sincretismo de orígenes.
Cuenta la historia que en una playa de Izumo en el año 23 A.C. antes del emperador Suinin, Momine Sukune con una combinación de técnicas de agarre y de patadas, mató a su oponente Tayimine – Keyaya en la primera lucha marcial que se ha registrado. Este fue el comienzo del combate en el que yacen los orígenes del Jiu – Jitsu.
El jujutsu probablemente se nutre de técnicas provenientes del Sumo , golpes que podrían provenir de refugiados chinos que durante los disturbios en China en el siglo XIII huían de la dinastía manchú y traían consigo conocimientos de formas de combate sin armas del estilo Chuan-fa y técnicas desarrolladas a lo largo del período feudal japonés por diferentes clanes a partir del Kumiuchi.
Aunque al principio a cada uno de esos artes desarrollados por individuos o clanes se les dio un nombre particular luego fueron agrupados bajo una denominación común denominándolos genéricamente Yawara o Jujutsu y a cada uno se le denominó “estilo” o “escuela” del arte genérico ryu-ha en japonés. Aunque la influencia tanto de las artes marciales de China y artes marciales de Corea es clara, Jigoro Kano el fundador del Judo, en una declaración realizada en 1888 afirmó que el tipo de lucha basado en presas y derribos, como el Ju-jutsu -el cual fue referente para la creación de su moderno Judo- es de origen específicamente Japonés y no Chino o Coreano.
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